PRÓLOGO . Sonriendo, corrí bajo la lluvia, haciendo rodar mi paraguas. Era una noche negra y estaba mojándome más de la cuenta, pero no importaba mucho porque estaba feliz. Mi última noche, en la mañana debía volver a la casa de mi madre y quería disfrutarlo al máximo. Nunca llamaba a ese lugar mi hogar, ya que el único hogar lleno de amor y cariño que conocía era el de mi padre. Mi casa, donde realmente éramos una familia. Estaba de camino a la tienda, mi hermano ni siquiera había notado que tomé su bicicleta, se encontraba demasiado concentrado en el torneo de futbol que jugaba sentado frente al televisor junto a su amigo y mi padre. Al principio jugaban God of War, pero luego de media hora escuchándome hablar de dioses y cómo algunas partes en el juego no eran correctas (no era casualidad que nos hubieran nombrado con el nombre de una diosa y el de una deidad), se cansaron y cambiaron a uno de futbol. Así que tomé las llaves del canda...
《-Las palabras son, en mi no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia...》 -Albus Dumbledore.