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Mostrando las entradas de septiembre, 2022

TRES A LA PAR

Desde pequeña tuve en claro que me casaría con un Azul, no había opciones al respecto. El Azul y yo nos complementábamos, él era uno, yo era otra. Era lo obvio, lo natural. Quería al Azul, estoy segura de eso, y estaba feliz con esa naturaleza... pero un día ese Azul me rompió el corazón, entonces nos separamos. La Magenta, mi mejor amiga, me cuido en todo momento. Ella estuvo ahí cuando ese Azul me lastimó, prometió que haría que dejara de doler. Un abrazo y estaba bien. Una caricia y estaba bien. Un beso y... ¿Estaba bien?  Magenta derrumbó mi naturaleza, toda la vida había creído que me casaría con un Azul. O alguien parecido a él, ¿pero con una Magenta? Tomó mucho tiempo comprender ese sentimiento, quise a ese Azul, quería a esa Magenta. ¿Qué color era? ¿quién era el indicado? ¿qué era normal o lo correcto?  Decidí elegir con mi corazón y amar a mi querida Magenta... pero otra vez rompieron mi corazón y esta vez fue ella. La última vez que había  visto al Azul me advi...

¿ESTARÁS BIEN?

  (Escrito para el taller de Escritura y Literatura. La consigna fue "¿qué pasaria si nos hicieramos un tatuaje y este cobrara vida?")   Desde el primer momento en el que leí Given sabía que había una escena que debía tatuarme si o sí. Hay un momento en la  historia, donde uno de los personajes tiene que dejar ir a alguien. Cuando el otro le dice "Adiós", él cree que está listo para dejarlo, sin embargo siente el impulso de darse vuelta. Justo en ese momento aparece la imagen del protagonista, sonriendo y diciendo una frase. Una única frase con el peso para aplastar cualquier cosa y a cualquier persona. Mafuyu sonríe, inclina la cabeza hacia un lado y dice: "Estarás bien."  Esa frase fue recordada con desesperación, ternura, enojo, deseo y un ruego. Y eso fue lo mismo que sentí cuando la vi. Se volvió un recordatorio para los momentos difíciles, y sabía que debía tenerla presente en mí para siempre. Entonces llegó el día, y por fin salía del salón de ta...

SÚPLICA AL DIABLO

(Consigna de taller: invasión vikinga a Inglaterra) Año 793,  junio .  Dios nos había bendecido con otro día tranquilo en el monasterio. Los monjes gozaban de salud y la paz era dichosa en nuestro reino. Los pequeños pájaros cantaban, la gloria de dios nos iluminaba...  ¿Pero  qué  era ese sonido extraño que escuchaba a lo lejos?   Nuestro monasterio se encontraba a una corta distancia de la playa, desde allí pudimos ver barcos extraños acercándose a la orilla. Le recé a Dios, pedí que fueran visitantes amistosos. Pero no recé lo suficiente alto, porque nuestro señor no me escuchó.  Poco sabia en ese momento, mientras oraba, que el mismísimo diablo tripulaba esos barcos y que sería nada más y nada menos que el comienzo de nuestro fin.  De repente algo perturbó nuestra tranquilidad, mis hermanos se alteraron. Pequeñas embarcaciones se acercaban a la costa, y los gritos no tardaron en llegar.  Los demonios del norte pisaron nuestras tierra...