Ir al contenido principal

CASIANO♡

 



La vida era aburrida para un globo desinflado, no había nada en ella. Todos estábamos sobre la tierra, atados, nadie sonreía ni se movía. Estábamos quietos, firmes.
Y un día algo pasó, un pequeño globo salió volando de nosotros.
Lo miré con extrañeza, hasta hace poco ese globo estaba en el piso, desinflado. Pero ahora estaba flotando, paseándose al rededor mientras nosotros no nos movíamos, solo mirábamos. Quería seguirlo, él puede flotar, ¿pero cómo? No estábamos acostumbrados, teníamos que quedarnos aquí... pero este globo, pequeño y medio desinflado, voló sobre nosotros con fuerza, dando vueltas y vueltas.
Un globo grande intentó tomarlo por los hilos, frenarlo. ¡qué miedo! Si salía volando podía ser peligroso. Ahora él lo hacía, debíamos detenerlo. Era aterrador verlo, no sabíamos que hacer.
Pero sus colores y sus danzas en el viento fueron captando nuestra atención, tentándonos, llamándonos. En este mundo los globos no pueden flotar, entonces uno lo hizo, y no pudimos detenerlo. Ese fue el comienzo. Tirando de nuestros hilos, él nos obligó a que lo siguiéramos.
¿Debíamos acostumbrarnos a esta nueva idea de volar por los aires, a algo que no era común para un globo desinflado? ¿O seguirlo, volar, estar junto a él?
No sé cómo, pero la respuesta fue natural, no lo pensamos. De a poco nos acostumbramos y todos comenzamos a inflarnos. Llenos, radiantes, cada uno empezó a subir de a poco mientras el pequeño flotaba encima, nos guiaba.
Cuando nos dimos cuenta todos estábamos junto a él, volando alto, atando nuestros hilos unos a otros.
Flotar era peligroso, aterrador, pero debíamos hacerlo. Teníamos que estar junto al pequeño globo y vivir todas sus aventuras. Jamás volvimos a quedarnos en el suelo, subimos y así comenzamos a flotar por la vida: juntos.








-K.A. Valdez

Comentarios

Entradas más populares de este blog

PIEZAS

Nacemos como seres rotos, incompletos e imperfectos. Vivimos una vida vacía intentando encontrar eso que falta, la última pieza. Algunos pasan toda su vida buscándola, otros la encuentran y la rompen, incluso la pierden. Sin embargo los verdaderos afortunados las guardan y protegen, las hacen parte de sí mismos. Se completan.  Encontré mi pieza en el lugar menos esperado, el mar. Ella flotó a mi con tranquilidad, como si supiera cuál era su lugar, como si me conociera de toda la vida. No comprendí en ese momento que estaba completa, incluso antes de estarlo.  Su existencia me llenó de vida, ya no estaba rota. Esa pieza grande y poderosa sonrió, se unió a mi y fui feliz. Tan malditamente feliz. Nacemos como piezas rotas, sí, pero se puede arreglar. Podemos arreglarnos.  Hay otras piezas rotas en el mundo que no encajan en ninguna parte hasta que encuentran su forma en otro cuerpo, otro universo. Tengo mi pieza, mi persona, mi alma gemela.  Apareció cuando menos l...

CONSULTORIO DE ALMAS

— Una alma joven llena de inocencia, un alma perturbada dispuesta a todo, y un demonio preparado para destruirlos.  La doctora resumió su historia a la paciente, causando un poco de suspenso. Acomodó a la joven en la camilla y puso la luz directa sobre su rostro.   La paciente temía ir al dentista y no había forma de que pudieran atenderla tan fácilmente, entonces llegó a un acuerdo con la doctora. Le pidió que le contara una historia de terror, la cual le cause más miedo que los instrumentos odontológicos. Esta accedió con diversión, si era la única forma de realizar su trabajo en paz entonces lo haría. — ¿Conoces al hada de los dientes? —su paciente movió los ojos en señal de afirmación, no podía moverse a causa de los instrumentos que sostenían su rostro y boca—. Bien, hay una leyenda donde dicen que el hada de los dientes no es tan buena como la pintan. Esto le sucedió a una joven hace mucho tiempo, pero no lo suficiente para poder olvidarlo.  Entonces la dentist...

¿ESTOY VIVO Y BIEN, O ESTOY SOÑANDO MUERTO?

  Taxi Cab - twenty one pilots 🎬 Un dolor invadió la parte trasera de mi cabeza. Cubrí mi rostro con las manos, cegada por la luz fuerte que apuntaba directo a mis ojos. Parpadee ante la luz brillante un par de veces hasta poder abrirlos y ver con claridad, entonces con calma miré el techo de mi cuarto. Estaba en mi cama, en casa. No sabía en qué momento me había dormido, o qué pasaba. ¿Era la mañana temprano y debía ir a trabajar? ¿o era la tarde, había vuelto y me había acostado? Mi cabeza dolía de una forma tan anormal que sea la mañana o la tarde, algo pasaba.  Estiré los brazos con dolor... no, no solo la cabeza, todo en mí dolía. Golpee con la mano a uno de mis gatos, esta se acurrucó molesta. — Déjame dormir —se quejó Shiro. — Lo siento —contesté, y un momento después me sorprendí a mi misma. Shiro había hablado, la había entendido... ¡Le había contestado! — Es tan tonta, siempre dice lo siento para todo —rio Max, mi otro gato, subiéndose de un salto a la cama. Estiró ...